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Elvira, Reina de las Tinieblas: el terror nunca fue tan sexy.

Llegando estas fechas tan esperadas por much@s, donde Halloween es la fiesta adoptada en España favorita por todos, y siendo tan amplio el abanico de películas de cine de donde tomar inspiración, en Código de Vestuario desde No Quedan Cines de Verano hemos querido hacer nuestra pequeña aportación y servir de ayuda para llevar uno de los disfraces más sexys, explosivos y memorables, analizando una de las bombas de vestuario de cine de los años 80: Elvira, Reina de las Tinieblas (1988).
Cassandra Peterson como Elvira. Copyright NBC Productions / New World Pictures / Queen B Productions
Elvira es una presentadora en un programa de películas de serie B de terror, bastante insatisfecha con lo que hace y con el entorno de trabajo, siendo sexualmente acosada por el nuevo dueño (cúantos habrá de ésos...), por lo que se queda sin trabajo. Ella más bien sueña con desarrollar su talento en Las Vegas, sabiéndose capaz de ello. Lo que le falla más bien es el presupuesto. El show se realizará siempre y cuando ella lo financie, que cuesta la nada despreciable cifra de 50.000 dólares. Inesperadamente, su tía abuela Morgana fallece, dejándole a su nombre lo que sospecha que es una jugosa herencia que le permitirá realizar su sueño, aunque descubrirá que no será tan fácil. El pueblo, Fallwell, en Massachusetts, resulta ser "Puritanilandia", empeñado en realizar una caza de brujas (literalmente) contra ella, considerándola una pésima influencia y una provocadora de desgracias. Elvira, mientras tanto, descubre que es descendiente de una larga saga de brujas y decide hacer uso de sus dones, ayudada de su recién heredado libro de recetas, para poder luchar contra su malvado tío Vincent que planea matarla y hacerse con el poder, así como contra Chastity y Patty, que sólo quieren que desaparezca del mapa.

Cassandra Peterson es la mujer que da vida a Elvira. Peterson empezó su andadura en el mundo del espectáculo como corista en un casino de Las Vegas, para posteriormente dar el salto a la pantalla en el show semanal Movie Macabre, que se grababa en Los Ángeles, donde era la conductora de un programa donde se emitían películas de terror (como Cine de Barrio, pero en guay).
El secreto del éxito del programa residía en dos poderosas razones. No, no me refiero a ésas.
Las razones de las que hablo son en el giro de personalidad que Peterson le dio al formato de presentadora de terror, alejándose de sus predecesoras, Vampira y Morticia Adams: Elvira era divertida, sarcástica, a veces torpe, que le dio un toque cómico que no tenían las anteriores. Más abajo hablaremos también de ellas.
Otra de las razones era en el carácter sensual de Elvira. La imagen que ofrecía en conjunto era sólida y bella de ver, dentro de un marco terrorífico. Su postura era impecable y sus movimientos eran naturales y acordes con la tónica del programa. Ella imprimió al personaje todos los ingredientes necesarios para convertirlo en un icono de la pantalla.

Resulta imposible hablar de la estética de Elvira sin mencionar a Morticia Adams y a Vampira: entre las tres se podría decir que forman la Santísima Trinidad del Terror Femenino:

Morticia, Vampira y Elvira. Tres mujeres de armas tomar.
La primera de ellas que sentó las bases y el paradigma de dama del terror fue Morticia. El dibujante de cómics Charles Addams, allá por 1938, creó el personaje dentro del seno de la familia Addams. Ya podemos ver el vestido negro, entallado, de pronunciado escote marcando una esbelta y delgada figura:
Cómic de Charles Addams, presentando a la Familia Addams.
El cabello negro, las terminaciones de tejido desgarrado en mangas y en el final del vestido enfatizan ese carácter tétrico.

Hacia 1953, la bailarina y modelo Maila Nurmi asistió a una fiesta de disfraces, con un traje de bruja fuertemente inspirado en la Morticia de Charles Addams. Por ese tiempo, el productor Hunt Stromberg Jr. estaba buscando una actriz para presentar un programa de altas horas de la madrugada donde se exhibieran películas de terror. La visión de Nurmi le encantó, quedó prendado de su belleza. Así nació The Vampira Show, donde Nurmi creó el personaje casi prácticamente por sí misma. Lo que la diferenciaba de la Morticia original era el fuerte componente sexual, extraído de las actrices de las películas de esa época, y de personajes como la reina malvada de Blancanieves de Disney.
Vampira fue muy popular, se codeó con lo mejor de Hollywood, siendo amiga muy cercana de James Dean. Cuando éste sufrío el fatal accidente hacia 1959 que acabaría con su vida, la prensa rosa y amarilla empezaron a culpar a Vampira de su muerte por absurdas especulaciones tales como que ella lo había provocado por medio de magia negra y hechicería. La carrera de Maila en este punto cayó en picado y el programa terminó por cancelarse.

Por 1964 ya el canal de televisión ABC decidió recuperar las viñetas originales de Charles Addams y transformar todo ese material en una serie de televisión homónima: La Familia Addams. La actriz que encarnaría a Morticia esta vez sería la bellísima Carolyn Jones quien, también, imprimiría al personaje su propio tinte personal. Esta Morticia es sutil, inteligente y con un sentido del humor retorcido. Por su inteligencia, es por lo que se convierte en la piedra angular de la familia, y la que lleva el peso principal del show. La sensualidad ahora se dirige en otra línea, con sutiles comentarios a su marido Gómez, dejando entrever que tenían una vida sexual activa, que eran una pareja pasional pero sin evidenciar nada. Del mismo modo, era una madre preocupada por sus hijos, Miércoles y Pugsley. Le encantaba el arte y la jardinería, atributos desarrollados fuera de la línea del cómic. Es difícil decir que Jones no obtuvo inspiración de Vampira, incluso habiendo moldeado el personaje a su propia manera.

Posteriormente, hacia 1981, se decide volver a retomar el formato de programa de cine de terror con una presentadora al frente. En principio, el papel se le vuelve a ofrecer a Nurmi para que vuelva a reencarnar a la inconmensurable Vampira pero, por diferencias creativas, el proyecto no llega a cuajar con ella, por lo que se decide buscar a la nueva cara del programa. El papel caería en Cassandra Peterson, que sobresalió por encima de sus competidoras precisamente por ese carácter cómico, hilarante, ácido y deslenguado siempre que hiciera falta. Ya hacia esta época, no había tantos tabús acerca de lo que se dice en televisión. Cassandra conectaba con esta generación perfectamente, y el programa pronto se convirtió en un rotundo éxito. Cabe destacar que las arriesgadas curvas que el buen Dios quiso concederle ayudaron mucho también en este cometido.

Más tarde, en 1991, la maravillosa Angelica Houston le daría vida a la Morticia de La Familia Addams que muchos consideran más familiar hacia esta generación. Houston acercó más esta Morticia a la que Carolyn Jones nos mostraba: sutil, perspicaz, maternal, amante del arte y la jardinería (toca el harpa y corta las rosas igual que Carolyn hizo en su día), y fervorosamente pasional hacia Gómez. En esta ocasión, la pasión es mucho más tangible. Nadie olvida el tango que se marcaron, cuchillos incluidos.


Después de este análisis, comprendemos mucho mejor de dónde procede la estética de Elvira: la analogía del vestido entallado negro, escote pronunciado, tez pálida y cabello negro sufre una ligera transformación para adaptarse a la estética de los años 80:

-El vestido mantiene el escote, incluso diría que se pronuncia más. Peterson posee un generoso busto que sería imposible de mantener tan bien posicionado por sí mismo. El vestido, por tanto, va entero encorsetado para facilitar esta sujeción.
-La cintura se enmarca con un cinturón de cuero que tiene un pequeño cuchillo. Tiene cierta reminiscencia de Vampira, y el cuchillo tiene un toque de la cultura heavy y metalera, que por entonces pegaba bien fuerte con grupos como Iron Maiden, Slayer o Judas Priest.
.-El cabello se mantiene negro y largo, y ahora aparece un enorme cardado sobre su cabeza. En efecto, sigue siendo un signo de la cultura del metal y tiene un toque punk.
-El vestido negro ceñido largo ahora se abre con una enorme apertura para revelar las piernas de Peterson, dignas de ser admiradas como buena bailarina de las Vegas que las ha esculpido a golpe de baile. Sensuales medias negras aportan seducción a las mismas, que acaban en elegantes stilettos negros de tacón de aguja.
-El maquillaje también forma una parte importante de esta nueva estética. En los años 80, el maquillaje de colores vivos y estridentes era una constante, junto con los cardados imposibles. 
Elvira lleva los ojos maquillados en colores de morado y azul, que se extienden más arriba del límite de la ceja.  Falsas pestañas se dibujan en el párpado, al igual que se crea un falso lagrimal ampliando hacia adentro el contorno del ojo, y pintando el hueco que queda en blanco. Se crea la falsa ilusión de un ojo más grande y más enigmático, y los colores complementan bastante bien los ojos claros de Peterson. Un fuerte colorete magenta se dibuja en las mejillas, y los labios, inyectados en rojo sangre, completan un look de impacto, que funciona muy bien en cámara. La palidez de la piel de la actriz colabora muy bien en toda esta estética.

Imagen vía http://www.denofgeek.com
Esta línea se mantiene prácticamente constante en cuanto a la estética de Elvira en el film. Hay un par de trajes que son graciosos, como el que muestra a jirones de su vestido original haciendo un claro guiño a la estética de Rambo, y el otro es el espléndido camisón que se pone para dormir cuando tiene el onírico sueño. El sutil encaje del camisón oscila entre lo sensual y lo victoriano, debido a su delicadeza.

Copyright NBC Productions / New World Pictures / Queen B Productions
El traje que realmente hace las delicias del público es el que luce cuando hace su ansiado show en Las Vegas. 
Al principio, el pastel se esconde bajo una capa que tiene un poderoso cuello en forma de picos, cuajado de brillantes. Esta capa está armada con varas en sus laterales para poder moverla al bailar. Debajo de la misma, se nos revela el traje que parece hecho a base de tiras, como si fuera una telaraña. Las copas del sujetador llevan también arañas con brillantes pequeños en negro.
Un detalle importante es el hecho de que la braguita tenga el talle bastante alto, un signo muy distintivo de los años 80.
Luego, la sobrefalda se desmonta, revelando lo que parecen ligueros que sujetan las medias, y varios flecos brillantes penden de los brazos y del sujetador. La braguita es un tanga que deja poco a la imaginación.
En el número final podemos ver el sujetador en detalle, donde Cassandra maneja con suprema maestría el arte de mover los borlones con el pecho. Del sujetador penden una serie de cristales en forma de lágrima que adornan todo el contorno.
Dejo la escena por aquí, porque no tiene ningún desperdicio.


En cuanto al vestuario del resto de los personajes, simplemente, están hechos para ser olvidados. Aburridos, tonos pastel, estampados sin gracia (o a veces sin ellos), patrones lacios, mucho cuello de encaje, lazos atados al cuello... No creo que sea por un descuido, sino que esto se hace adrede para enfatizar el soberano aburrimiento en el que el pueblo vive sumido. O sin no, que alguien me explique qué clase de pueblo es el que tiene un Club de la Moralidad, cuya presidenta además se llama Chastity (Castidad, interpretada por Eddie McClurg):


Copyright NBC Productions / New World Pictures / Queen B Productions
Durante toda la película se dan guiños a otros filmes, como puede ser Flash Dance o El Ataque De los Tomates Asesinos.

Cassandra Peterson ha construido toda una franquicia alrededor del personaje de Elvira: figuras, cómics, series, films, un libro autobiográfico que salió hace relativamente poco y shows de burlesque alrededor de toda Norteamérica. Es posible también verla con frecuencia en eventos de cómic como en la ComicCon de San Diego.

Cassandra con su libro . Vía Maximo TV en YouTube
Sin duda, Elvira es el icono de una generación. Muchos tuvimos el placer de poder ver sus películas y sus shows y tenemos un agradable recuerdo atado a ella. Incluso Los Simpson le dedican un guiño a sus memorables... encantos.


Pechuguella en todo su esplendor. Copyright FOX
Cassandra también ha hecho mucho por seguir manteniendo el icono vivo. Aunque ya no se vea en televisión, películas o series, son otras muchas las vías de las cuales ella se ha valido para seguir en la brecha y, sinceramente, sigue siendo una mujer bellísima. Conocer cuáles eran sus puntos fuertes y explotarlos de la forma adecuada también ha sido importante para darle fuerza al personaje. Ella conoce bien su atractivo físico y cómo suministrarlo, así como el carácter divertido del personaje.

Me pregunto, con cierta nostalgia, si a día de hoy se podrían hacer filmes así. Filmes donde la mujer se exhibe y se muestra como un poderoso objeto de deseo, capaz de hipnotizar al espectador, con un alto componente sexual. Imagino que sería mucha la gente que se mostraría incómoda con esto, pero podemos añadir, en defensa de Elvira, que en todo momento en la película no se deja mangonear. Pone al productor que pretende aprovecharse de ella  en su sitio y no permite que nadie la pisotee, así que podemos considerar esto como un gesto a favor del poder femenino.

Creo que el secreto del éxito del personaje de Elvira, aparte de en sus muchos atributos, ha residido en el profundo conocimiento de Cassandra  del personaje. Se ha hecho una con ella, y la lleva por bandera a todas partes sin ningún tipo de pudor. 

Y yo sólo puedo admirar a una mujer que es tan dueña de sus decisiones y de su destino como lo es de su poder sexual. A mi ver, también es un tipo de empoderamiento femenino, y  ojalá se siga perpetuando el icono de Elvira durante muchos años más en este sentido positivo.



















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