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Cartelera febrero 2019

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La familia feliz de Familia al instante

Familia al instante es una comedia (o algo así) sobre una familia y el sistema de adopciones en EEUU.


Pete (Mark Wahlberg) y Ellie Wagner (Rose Byrne) son una pareja de reparadores de casas (de verdad, no sé cómo se llama esta profesión, se aceptan sugerencias) que viven bastante felices. A su alrededor, hermanos y parejas han pasado a tener hijos. Empiezan a plantearse lo mismo, pero se sienten más atraídos por adoptar, dado el número de niños sin familia, y su propia edad (ambos se acercan ya a la cuarentena).

Se inscriben en el programa de adopciones, guiado por Karen (Octavia Spencer) y Sharon (Tig Notario) y junto a otras parejas de lo más variopinto (destacan la madre helicóptero y los cristianos), van a una "feria de niños". Es allí donde conocen a Lizzy (Isabela Moner), una adolescente con dos hermanos pequeños, Juan (Gustavo Quiroz) y Lita (Julianna Gamiz). La madre de los tres cumple condena en prisión por ser una adicta al crack, por lo que los tres tienen graves problemas emocionales. Sin embargo, con sus más y sus menos, la convivencia se desarrolla con normalidad... hasta que Lizzy saca todos sus problemas a la luz (incluyendo el novio chungo) y la madre biológica sale de prisión.


La feliz pareja

Es una comedia americana. ¿Y sabéis qué? En contra de los tópicos, es buena. No, en serio. Te ríes. Y esto lo dice alguien que nos es precisamente amante de este género. Una mezcla entre chistes inteligentes, slapstick cutre pero que te ríes (Juan recibiendo balonazos todo el rato) y diálogos picadísimos, envuelto todo con conversaciones bastante profundas sobre la paternidad o los daños emocionales que provocan unas autoridades desbordadas. La química entre Wahlberg y Byrne es más que aceptable (le ayuda más bien pocas escenas románticas, porque Wahlberg -productor de la cinta- tiene el carisma de una alpargata en todo lo que hace), pero sus interacciones con los niños (especialmente Lizzy) brillan por su naturalidad. Tiene final feliz, pero no todo es de color de rosa por los fallos de carácter de todos los personajes, así que no resulta un chantaje emocional al espectador. A todo esto se le suma un plantel de personajes secundarios de lo más variopinto -muy fan de las asistentas sociales y la madre helicóptero-. Además, resulta curioso ver el funcionamiento del sistema de adopciones estadounidense (un par de meses dando un curso para padres, las mencionadas ferias de niños y ya eres candidato serio para adoptante).

Como colofón final, unos títulos de crédito cantados por la mismísima Moner y un montaje de fotos de familias reales el día que el juzgado les permitió formalizarse.


En definitiva, una comedia con más aspiraciones que las habituales. Recomendable.



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