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Cartelera febrero 2024

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La locura de Mamá y Papá

Mamá y Papá es la nueva apuesta del inefable Nicolas Cage... Y estamos agradecidos por ello.

¿Es una peli de serie B? ¿Es una cutrez? ¿Es una crítica a la sociedad disfrazada de peli palomitera? ¿Es un thriller de acción? ¿Es una comedia negra gore? ¿Tiene algún sentido? No, y me importa más bien poco.



Primera escena: una madre sale de un coche, dejando a su hijo en el asiento trasero. Pasa un tren. Sayonara, baby.

Tras unos títulos de crédito y cierta estética que parece tomada directamente del cine de Tarantino, llegamos a la familia principal protagonista: papá Brent (Nicolas Cage), mamá Kendall (Selma Blair), hija adolescente Carly (Anne Winters) e hijo Josh (Zackary Arthur).

Brent es el típico amargado con trabajo aburrido, que pasa por medio de una crisis de la mediana edad, echando de menos la época en la que hacía trompos con el coche mientras le sobaba las tetas a Kendall. Kendall es la madre futbolera que va a pilates por hacer algo con su vida, junto a otras madres futboleras. Carly está en plena edad del pavo y su amiga la lleva por malos caminos. Y Josh (inexplicablemente porque ya debería estar en el colegio) se pasa el día en pijama, jugando con camiones de juguete. Por ahí están Damon (Robert T. Cunningham), el inmortal novio de Carly y más o menos el único entrañable de todos, con un padre borracho, y Sun-Yi (Sharon Gee), la chacha china con su hija (Adin Alexa Steckler).

La película emplea la primera media hora larga para explicarnos las dinámicas de todos los personajes. Por una parte empatizas con ellos, por otra te dan ganas de partirles la cara. En definitiva, que son reales y por mucho que los odies, todos tienen su punto de razón.

Kendall acude al parto de su hermana... para ver cómo esta intenta estrangular al recién nacido. Mientras tanto, Carly y Damon ven cómo se acumulan padres en torno al recinto escolar... que empiezan a saltar verjas y a intentar matar a sus propios hijos. Comienza la locura: niños asustados muriendo a cascoporro -solamente a manos de sus progenitores-, padres que no saben por qué lo hacen pero lo hacen y no se arrepienten, autoridades sacando arsenales para intentar pararlo y fallando en el acto, y una amenaza que nunca termina de explicarse (aunque se apunta a algún tipo de arma bacteriológica transmitida por la tele).

La familia se reúne en la casa para... continuar la matanza. Y aquí lo dejo, porque el final (no haré spoiler) es tan abrupto como el comienzo. Y se agradece.

Para los que disfrutasteis de la saga de La Purga, disfrutareis de esta. Para los que no, lo haréis, porque lo único que le falta a la peli es aprovechar y sacar más muertes infantiles, que resultan casi catárticas. Selma Blair está espléndida y aporta una sobriedad y seriedad inesperada a la cinta... Pero a quien nunca, nunca olvidaréis es a Nicolas Cage destrozando su mesa de billar en toda la gloria de su histrionismo, que a veces despierta risas involuntarias entre el público.

Debería haber ido al cine con esta camiseta
PD: Cuidado con la escena del parto: soy consciente de que estamos en una peli gore mata-niños, pero esta puede herir ciertas sensibilidades.





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